domingo, 25 de noviembre de 2007
jueves, 19 de julio de 2007
miércoles, 11 de julio de 2007
Poesía en los laverraps de Nueva York

"Ropa sucia": Los newyorkinos parece que pasan mucho tiempo en las lavanderías. Y, para no aburrirse tanto, a Emily Rubin se le ocurrió leer poesías mientras esperan los 26 minutos que dura el proceso de lavado y los 26 del secado.
Desde el 2005 , esta práctica crece y ya son muchas las lavanderías que organizan noches de lectura, tanto de autores contemporáneos como de los propios clientes, y algunas, también con música en vivo.
La creadora de esta estupenda idea, piensa que es como un evento social pero sin la presión que éstos implican. Le gusta y le reconforta la idea de hacer una tarea, mientras escucha a un escritor leer.
Mery
domingo, 1 de julio de 2007
Trofeos de la lectura


literatura femenina, en voces atrevidas y vociferantes de mujeres jóvenes, es la que ahora está marcando la pauta en el mundo editorial." Mery
lunes, 18 de junio de 2007
Trofeos de la lectura
.Sin título: "Leer el diario todos los días me ha llevado a la siguiente conclusión: sólo lo ilegible ocurre." De Wilde disperso
.Burocrática (Giovanni Guareschi): "Una mujer de sesenta y cinco años va al doctor F. de T. a que le recete medicinas. Le presenta el carnet del Seguro y aquél responde: No hay nada que hacer; acabo de recibir del Seguro la comunicación de que usted murió el 25 de noviembre del año pasado. Ya no tiene usted ningún derecho. La pobre mujer corre a la oficina del Seguro para explicar que no se ha muerto el año anterior. Es verdad-responde el empleado-se trata de un error;quien murió el 25 de noviembre del año pasado fue el doctor F. de T." De revista El cuento
.Moralina (Graham.Greene): "A mediados de los años 50 vi al cruel Evelyn en acción. Cenábamos en casa de Carol Reed. Los demás invitados eran Alexander Korda y la muchacha con quien se casaría después. De pronto, Evelyn se inclinó sobre la mesa y desencadenó un ataque de aterradora intensidad contra Korda. Todos los comensales enmudecieron. Korda soportó la prueba con ejemplar paciencia y cortesía. Al día siguiente, Evelyn y yo compartíamos un taxi y le pedí una explicación, pues sentía mucho afecto por Alex.
-¿Qué te ha hecho comportarte de esa manera?
-Korda no tenía derecho a llevar a su amante a casa de Carol y Pempe-dijo Evelyn.
-Pero si yo también había ido con mi amante...-dije.
-Es muy distinto. La tuya está casada." De Vías de escape
.La restitución de las llaves: "Cuando las legiones romanas ocuparon la ciudad de Jerusalén, el sumo sacerdote, que sabía que iba a perecer por la espada, quiso restituir al Señor las llaves del santuario. Las arrojó a los cielos; la mano del Señor las tomó." Del capítulo XXIX del tratado Taanith, de la Mishnah
.La manzana de Adán (Mark Twain): "Cuando Adán comió la manzana del Jardín del Paraíso y aprendió a crecer y multiplicarse, los demás animales aprendieron también dicho Arte, contemplando a Adán. Fue astuto y hábil de su parte, puedieron aprovechar todo lo bueno que resultó de comer la manzana sin probarla ni afligirse contrayendo el desastroso Sentido Moral, padre de todas las inmoralidades." De Cartas desde la Tierra.
.10 Bernardo Soares (Fernando Pessoa): "Así soy, frívolo y sensible, capaz de impulsos violentos y absorbentes, malos y buenos, nobles y viles, pero nunca de un sentimiento que subsista, nunca de una emoción que perdure, y se consubstancie con el alma. Todo en mí es esta tendencia a ser de inmediato otra cosa; una impaciencia del alma ante sí misma, como ante un niño cargoso; un desasosiego siempre creciente y siempre igual. Todo me interesa y nada me atrapa. Presto atención a todo, soñando siempre; fijo los mínimos gestos faciales de aquel con quien hablo; recopilo las entonaciones exactas de cada cosa que expresamente dice; pero al oírlo, no lo escucho, estoy pensando en otra cosa, y lo que menos aprehendí de la charla fue la noción de lo que en ella se dijo, tanto por mi parte como por parte de aquel con quien hablé. De modo que muchas veces le repito a alguien lo que ya le repetí, le pregunto de nuevo lo que ya me respondió; pero puedo describir, en cuatro palabras fotográficas, la tensión muscular con que dijo lo que no me acuerdo, o la inclinación de sus ojos al oír con la que recibió el relato de lo que yo no recordaba haberle dicho ya. Soy dos, y entre ambos la distancia-¡hermanos siameses que no están pegados!" De Libro del desasosiego
Mery
eltoquemactas@gmail.com
lunes, 11 de junio de 2007
Volvió Mariel con una nota espléndida

domingo, 20 de mayo de 2007
La historia va al revés

lunes, 7 de mayo de 2007
Las chicas Superpoderosas

Mariel soy. Mujer. Mochila lista. Mapa en mano. Misión. Mañana es siempre todavía. Manzana verde. Mordida. Más de mar y menos de montes. Mejor poco madrugar. Más tarde, mucho mejor. Más vale pájaro volando. Mil y una noches. Manteca y chocolinas. Mataderos. Melancolía de mi niñez. Mar del Plata. Mis tres hermanos. Mamá me mima más que papá. Mi buen amor. Música multicolor. Me sobran los motivos. Mucho Sabina. Mafalda, todo. Manuel Mandeb. Mario Benedetti en mi mesa de luz, a mano izquierda. Merodeo, busco, vuelo. Miro la maravilla y salto muros. Motivada me mareo. Marchita marioneta fui. Mariposa soy. Mariel
miércoles, 25 de abril de 2007
Insólito
Creo que necesitamos, con suma urgencia, que retornen los señores maestros de la cultura, el Gato y el Zorro.
Mery
eltoquemactas@gmail.com
Las chicas Superpoderosas

viernes, 20 de abril de 2007
La Feria del libro

Miro mi pila de libros a un lado del escritorio, los estantes llenos de más libros que me rodean, y no puedo menos que preferir el directo contacto con el viejo y querido papel. La grata sensación de tener un libro entre las manos sigue siendo una de las experiencias sensoriales más agradables, sin chip de por medio; la idea de una tarde de lluvia en un sillón cómodo con un libro sigue siendo de las más amables que puedo imaginar. Parece ser que muchos sentimos igual, ya que la venida del e-book no ha cambiado tanto nuestro aprecio por el objeto libro, cada año las multitudes se arremolinan para ver, tocar, leer, comprar si es posible… Aunque sepamos que en el fondo la Feria se ha convertido en un gran negocio.
Esta vía virtual por la cual hoy escribo es tan sólo una herramienta que nos provee de una nueva forma de acercamiento. Nuestras pequeñas almitas de urraca seguramente seguirán atesorando papel… al menos para leer las cosas importantes.
Saludos a todos
Ani (http://www.despertatedeunavez.blogspot.com/)
miércoles, 18 de abril de 2007
Las chicas Superpoderosas

Mariel Fuentes
Prodiga de versos incompletos
juego, juego poderosa
sobre el sueño desvelado de mi vida
donde baila, baila y flota
tu pequeña inmensa pasión sobre la mía
y marca grietas de azul sudor
bajo la piel empapada de jazmines
Llama, llama trémula, que es noche y es vuelo
que deja volar y vuela, sorprendida
toda la sal del mar se abre en su boca
toda la órbita circula nuestro abrazo
sobre el oscuro cuerpo iluminado
hecho de sombras, voces y silencios
cae el rendido corazón enamorado
eltoquemactas@gmail.com
viernes, 13 de abril de 2007
Literatura

En qué cree el escritor inglés James G. Ballard.
Poesía “Credo”, escrita en 1984.
Creo en el poder de la imaginación para rehacer el mundo, liberar la verdad que hay en nosotros, alejar la noche, trascender la muerte, encantar las autopistas, congraciarnos con los pájaros y asegurarnos los secretos de los locos.
Creo en mis propias obsesiones, en la belleza de un choque de autos, en la paz del bosque sumergido, en la excitación de una playa de vacaciones desierta, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos de varios pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.
Creo en las pistas de aterrizaje olvidadas de Wake Island, señalando a los Pacíficos de nuestras imaginaciones.
Creo en la belleza misteriosa de Margaret Thatcher, en el arco de sus fosas nasales y el borde de su labio inferior; en la melancolía de los conscriptos argentinos heridos; en las sonrisas perturbadas de los empleados de estaciones de servicio; en mi sueño sobre Margaret Thatcher acariciada por ese joven soldado argentino en un motel olvidado, observados por un empleado de estación de servicio tuberculoso.
Creo en la belleza de todas las mujeres, en la perfidia de sus fantasías, tan cerca de mi corazón; en la unión de sus cuerpos desencantados con los rieles de cromo de las góndolas de supermercado; en su cálida tolerancia de mis propias perversiones.
Creo en la muerte del mañana, en el acabamiento del tiempo, en la búsqueda de un tiempo nuevo en las sonrisas de las mozas de los bares de las rutas y en los ojos cansados de los controladores de tráfico aéreo en aeropuertos fuera de temporada.
Creo en los órganos genitales de los grandes hombres y mujeres, en las posturas corporales de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y la Princesa Diana, en el suave olor que emana de sus labios cuando miran a las cámaras del mundo entero.
Creo en la locura, en la verdad de lo inexplicable, en el sentido común de las piedras, en la demencia de las flores, en la enfermedad reservada para la raza humana por los astronautas del Apolo.
No creo en nada.
Creo en Max Ernst, Delvaux, Dalí, Tiziano, Goya, Leonardo, Vermeer, de Chirico, Magritte, Redon, Durero, Tanguy, el Facteur Cheval, las torres Watts, Bocklin, Francis Bacon, y en todos los artistas invisibles dentro de las instituciones psiquiátricas del mundo.
Creo en la imposibilidad de la existencia, en el humor de las montañas, en lo absurdo del electromagnetismo, en la farsa de la geometría, en la crueldad de la aritmética, en las intenciones asesinas de la lógica.
Creo en las adolescentes, en la corrupción que hay en ellas sólo por la postura de sus piernas, en la pureza de sus cuerpos desaliñados, en los rastros que sus partes pudendas dejan en los baños de moteles miserables.
Creo en el vuelo, en la belleza del ala, y en la belleza de todo lo que alguna vez haya volado, en la piedra arrojada por un niño pequeño que lleva en sí misma la sabiduría de los estadistas y de las parteras.
Creo en la amabilidad del bisturí, en la geometría sin límites de la pantalla de cine, en el universo oculto dentro de los supermercados, en la soledad del sol, en la locuacidad de los planetas, en la redundancia de nosotros mismos, en la inexistencia del universo y el aburrimiento del átomo.
Creo en la luz que arrojan las videograbadoras en las vidrieras de las grandes tiendas, en la agudeza de las parrillas de los radiadores en los salones de venta de automóviles, en la elegancia de las manchas de aceite sobre las barquillas de los motores de los 747 estacionados en las pistas de los aeropuertos.
Creo en la no existencia del pasado, en la muerte del futuro, y en las infinitas posibilidades del presente.
Creo en el desarreglo de los sentidos: en Rimbaud, William Burroughs, Huysmans, Genet, Celine, Swift, Defoe, Carroll, Coleridge, Kafka.
Creo en los diseñadores de las Pirámides, el Empire State, el bunker del Fuhrer en Berlín, las pistas de aterrizaje de Wake Island.
Creo en la fragancia del cuerpo de la Princesa Diana.
Creo en los próximos cinco minutos.
Creo en la historia de mis pies.
Creo en las migrañas, el aburrimiento de las tardes, el temor a los calendarios, la traición de los relojes.
Creo en la ansiedad, la psicosis y la desesperanza.
Creo en las perversiones, en el amor obsesivo por los árboles, las princesas, los primeros ministros, las estaciones de servicio abandonadas (más bellas que el Taj Mahal), las nubes y los pájaros.
Creo en la muerte de la emociones y el triunfo de la imaginación.Creo en Tokio, Benidorm, La Grande Motte, Wake Island, Eniwetok, Dealey Plaza.
Creo en el alcoholismo, las enfermedades venéreas, la fiebre y el agotamiento.Creo en el dolor.Creo en la desesperanza.
Creo en todos los niños.
Creo en mapas, diagramas, códigos, juegos de ajedrez, rompecabezas, tableros de horarios de vuelos, carteles indicadores de los aeropuertos.
Creo en todas las excusas.Creo en todas las razones.Creo en todas las alucinaciones.Creo en toda la rabia.Creo en todas las mitologías, recuerdos, mentiras, fantasías y evasiones.
Creo en el misterio y la melancolía de una mano, en la amabilidad de los árboles, en la sabiduría de la luz.
Traducción: Claudia Kozak
Si tenés tu lista de creencias, y querés compartirla en este blog, la recibimos encantados en eltoquemactas@gmail.com
lunes, 2 de abril de 2007
Literatura

Que cada uno asocie (o no)
Cuentito
Un hombre yace, exhausto, sin fuerzas ya para hacer el menor movimiento por sus propios medios, esperando (aún sin saberlo, aún creyendo que no lo espera) que alguien haga lo que sólo él puede hacer. Alrededor suyo, unos pocos lloran sinceramente; unos cuantos más se lamentan de verdad, un montón sobrevuela como la rapiña, esperando cualquier ínfimo movimiento para lanzarse en picada, una vez más, y llevarse un bocadito. Por fuera de este círculo, una muchedumbre espera, ávida, que los buitres muestren lo que consiguieron y llevan colgando del pico. Otros buitres, los que no consiguen nada, mueven el pico de lado a lado como queriendo hacer creer que sí tienen un trozo de carne. Los de abajo revolean sus cabezas sin saber adónde mirar primero, ignorando hacia dónde apuntar el control remoto.
Acérquense a mirar, el circo ya está de nuevo en la ciudad.
El cuentito sigue…
Hace mucho tiempo, al hombre que está ahí tirado, que increíblemente demuestra que aún conserva algo de aliento como para dar manotazos e intentar levantarse del suelo, una serie de indicios le hicieron pensar que estaba por encima del resto de la manada. Es cierto que tenía unas cualidades únicas para moverse, una forma única de relacionarse con una pelota y lograr que la materia se rindiera, dócil, y obedeciera sus órdenes.
Las órdenes bajaban de sus pies en forma de caricia, y el resto, al verlo, soñaba con poder hacerlo también. Imposible, nadie pudo conseguirlo. (guacho, por qué vos y no yo, pensaban pa’sus adentros).
Él creció, creyendo que lo que lo hacía único en una cosa lo hacía único en todas, perdió la brújula y vaga desde entonces.
Mucho más tarde, hoy, la manada se manifiesta harta, enferma, putrefacta. Por doquier aparecen los insultos y hasta le desean la muerte para que deje de molestar. Harta de qué? Del joven aquél que los hipnotizaba sin péndulo, bajo el influjo inimitable de sus pies? O hartos tal vez de la carroña que revolean los buitres sin cesar, cada minuto de cada hora de cada día, como una maldición al estilo de la mitología griega pero con rostro falsamente compungido?
O quizás hartos de no poder, como él pudo hace ya tanto tiempo.
“Cuanto más alto trepa el monito, así es la vida, el culo más se le ve…”
Ani (despertatedeunavez.blogspot.com)
Literatura

Mario Mactas. El amante de la psicoanalista
La historia es así: encandilado por Monólogos rabiosos, fue ver esta novela y comprarla ipso pucho. Corría el año 2000.Pero me decepcionó. Y hasta lo escribí en algún foro con la desaprensión que da la impunidad. “rejunte de escritos a vuelapluma, sin la integración de tema o forma que se recomienda para las novelas”; algo así, pedante e infundado.
Dos años pasaron; relectura parcial para distraerme un rato (repaso de las partes eróticas que creía recordar; no eran tales); noto en mí cierto interés por la trama.
Otro año: relectura; es breve y en dos horas se despacha. Descubro que todos los personajes están delineados con plumín de artista. Que la vasta algarabía de líneas que dibuja la mano de Mario Mactas forma el centro de la novela: un impiadoso retrato de la vida porteña.Creo ahora que es una fascinante novela corta, profunda y vital.
Se trata del callejón sin salida donde consume El Mosca -alcohólico y adicto a las mujeres, sin remedio- lo que le resta de vida, esperando muerto de miedo la implosión de su cuerpo, porque no puede hacerlo de otra manera. No puede salir. Está arrinconado entre su alienación y la de todos los demás. Incluyendo a la psicoanalista.
Desfilan entonces mujeres y alcohol; el retrato de su exmujer está pintado con la crueldad de un entomólogo. En cuanto a la ciencia del psicoanálisis... también. Y el ginecólogo Heiss... repugnante hasta dar miedo.
Si no la quieren comprar pero la pueden hojear, no dejen pasar la solapa y la contratapa. Deliciosas.
Creo que no me gustó su primer lectura porque al final la psicoanalista enloquece, y no me gusta la locura como recurso para generar acción. Es como meter a los sueños en la trama, injustificable. Pero bueno, es historia pasada, ahora la tengo siempre a mano en la mesa de luz.
Aquí escribe el autor sobre su novela; recomendable texto.
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Chicas Superpoderosas:
locución (y mucho más): Alejandra Peñalba;
actualidad: Lorena Toso;
espectáculos: Mariana Mactas y la participación especial de Milagros López
Producción:
Gastón Ibañez,
Carla Mitrani
Asistentes:
Maia Mactas,
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Operador: Pablo Sansone
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