martes, 10 de julio de 2007

Misteriosas aventuras de M.Appeal


Río me atraviesa lentamente III
Mi boca está salada y tengo sed. El mar se agita, y me sacude, y me lleva a la orilla. Camino hasta la pequeña carpa que protege al vendedor de refrescos y le pido un coco helado.
Me siento con Giuliano en la arena, y él me dice que pruebe: es un jugo casi viscoso, como la leche. Me gusta, y lo tomo hasta dejarle sólo un poco. Él me mira y se ríe, y me limpia unas gotas que quedan en la comisura de mis labios, con los suyos.
Giuliano se queda dormido y yo abro mi libro: “Silencio blanco. Mientras circulábamos por la carretera de la costa a un kilómetro y medio al oeste de Estrella de Mar, entre los pinos carrasqueños que llegaban a la playa desierta, empezaron a aparecer los chalets periféricos de la Residencia Costasol. Las casas y apartamentos estaban dispuestos en diferentes niveles, formando una cascada de patios, terrazas y piscinas”.
Continúo leyendo unas hojas más, pero, al mismo tiempo, sigo pensando en ese párrafo, que me lleva a la imagen de una noche pesada, de calor húmedo, que transcurre en Buenos Aires. Algo, ese día, hizo que mi cuerpo se tensara.
Fue luego de ir a bailar hasta las dos de la mañana a un boliche de Palermo. La vigilancia nos abrió y entramos al edificio de lofts. Le pregunté a mi amiga si subíamos a su casa y me contestó: -No, vamos a la pileta, todavía el bar está abierto y el agua debe estar tibia. Además, nos está esperando; ¡está vacía!,-exclamó.
-Bueno, pero estamos en jeans y remera, y los chicos también.-Le respondí, mientras observaba la enorme figura geométrica, iluminada y rodeada de reposeras.
-No te preocupes, ahora le pido al guardia unas toallas, así cuando salimos nos secamos y nos volvemos a vestir. Nadie nos mira.
Vi a Martín sentado en la mesa, con una caipirinha en la mano. Me quedé con él. Gastón se puso a armar un porro, mientras observaba a mi amiga, que ya se había tirado al agua y nadaba, con los pechos apuntando al cielo.
Esa noche se detiene en mi cabeza, cuando Giuliano se despierta y busca mi mano. El sol está cayendo y ya debemos regresar a la ciudad: Río.
Continuará.

3 comentarios:

Sisco dijo...

Me intriga M.Appeal, quiero ver como continua esta intensa historia...saludos

Anónimo dijo...

También a mí me intriga el mundo de M. Appeal.
Aventuras calientes y viajeras.
?Continuarea, realmente?
Goddfornothing.

Joven Bien Argentino dijo...

No se puede leer distraido lo q vos escribis...